Cuando Natalia estaba en el hospital, le pidió a Dios que le enseñara a
comer y Él le dijo: “Coman como los pajaritos, que miran para abajo agarrando
la comida, y miran para arriba agradeciendo a Dios, y al tragar…la comida es
una caricia en la garganta. No hagan como los malechores, que no agradecen la
comida. Al agradecer cada bocado, Dios bendice la comida, para que sea para tu
bien y no te atragantes”.
De ese modo, muerdes trozos pequeños y comes a un ritmo lento, disfrutando la
comida. Porque todos los momentos, Él los ha creado para Gloria de Dios y para
el bien de sus hijos. Dios nos cuida. El Dios de este mundo quiere engañarnos,
y que pensemos, que nos abastecemos solos. Sin embargo, Él sigue alimentando a
cada ser sobre la Tierra. Sin su bondad, nada sería.
No agradezcan la comida antes de comer, para que
otros lo vean, sino comiendo; esa es la forma que a Dios le agrada.
El agradecimiento, es reconocimiento y eso trae sobreabundancia
de amor por parte de Dios. Sigan dando gracias
por cada día al Señor Jehová. El sigue creando maravillas para nosotros.
Al compartir la comida con Dios, sentimos que Él está con nosotros.
No como muchos que dicen que Dios no existe. El
dios de este mundo quiere que creamos que estamos comiendo solos! Que a nadie
le importamos.
Más yo les digo: Él nos ama, y busca todos los caminos para encontrarte.
Así como compartimos la comida con nuestro padre
carnal, Él también quiere compartirla. Quiere conocerte, tratarte, ser amigos.
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