Oh bendito Espíritu Santo!, qué tomas el control de mis palabras y mis pensamientos, amonestando cada cosa fuera
de orden.
Así es como nos enseña Nuestro Padre amoroso, en
el momento justo y preciso.
Oh, Jehová! Tu misericordia es inconmensurable y
tu grandeza de Espíritu es infinita.
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